En estos tiempos de scroll infinito, juegos del hambre por un like y amores de app, aún hay cartas físicas que, a lo Napoleón y Josefina, logran tocar lo más profundo del ser. Una ellas la envía el Área Metropolitana de Barcelona, por encargo del Consistorio de la capital. En ella se informa a los nuevos sesentañeros de su condición de potenciales beneficiarios de la tarjeta rosa, que exime del pago del transporte público a “personas con recursos económicos limitados y que sean mayores”. A lo bruto, un pedazo de papel que da la bienvenida a eso que se conoce como la tercera edad. Al año se envían unas 21.500 solo en Barcelona. Sí, la vejez también la trae el cartero.
