Las obras ya están aquí. Así lo evidencia una línea continua amarilla que, a partir de este 15 de enero, limita el tráfico de la A-5 a dos carriles en ambos sentidos en la zona del paseo de Extremadura. La capacidad de la vía ha quedado reducida a la mitad del punto kilométrico 3+300 al 6+250. Los atascos, como era de prever, se han hecho notar con fuerza a primera hora, aunque lo más destacado es el desconcierto generalizado de los usuarios del transporte público de los municipios del sur de la comunidad como Alcorcón, Móstoles o Navalcarnero, los más afectados por las novedosas restricciones. “Pasarán semanas hasta que nos enteremos de qué va la cosa. Los letreros luminosos de los autobuses siguen poniendo que estos llegan hasta Príncipe Pío”, asegura Montse Benítez, de 43 años, profesora en un instituto de Argüelles que llega desde Alcorcón a Cuatro Vientos, el epicentro de la actividad y el punto donde se han registrado las aglomeraciones más importantes, concentradas sobre todo en la parada de metro. Los trenes han circulado durante la hora punta con una frecuencia de dos minutos.
